Para muchos pensar en San Valentín es asociarlo como el santo de los enamorados, sin embargo, lejos estaban de relacionarlo como patrón de las personas con epilepsia. La historia nos cuenta que existieron documentos en los que se hacía referencia a varios mártires cristianos de nombre Valentín. Tantos, que la falta de datos realmente demostrables sobre su existencia llevó al Papa Pablo VI a retirarlo del calendario católico en 1969. Por todo Europa hay varias iglesias en su honor que afirman tener sus reliquias.
San Valentín de Terni, del Siglo III es a quien queremos conmemorar el día de hoy como patrono de los enamorados y de las personas con epilepsia; es bien conocida su relación con el amor, se sabe que fue encarcelado por celebrar matrimonios en secreto a los soldados quienes lo tenían prohibido y fue ejecutado el 14 de febrero del año 271 a. C.
Con la literatura inglesa de la Edad Media sería donde pasó a la tradición popular su vínculo con el amor, sin embargo, su relación con la epilepsia es menos conocida. En la baja edad media las crisis epilépticas se consideraban producto de una maldición o como el trabajo de fuerzas satánicas. Una de las historias relata que muchas personas con epilepsia se fueron de peregrinación al Priorato de San Valentín, un monasterio en la frontera entre Francia y Alemania, para curarse espiritualmente de su condición neurológica. La epilepsia también solía conocerse en inglés como “the falling sickness” (la enfermedad que hace caer), y en alemán “fallen”, otra de las historias nos dice que la elección como patrono es por la similitud de pronunciación de Valentín con la palabra caer en inglés y en alemán.
 
San Valentin

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